domingo 22 de mayo de 2011

Otra vez

Hace tiempo que no te leía, siempre nos encontramos en algún otoño.

lunes 25 de abril de 2011

Y yo te seguiré escribiendo...

Aunque no te tenga en mis cotidianos.

Te extraño es cierto, incansablemente, mas aún ahora que mis dias ya no brillan.

viernes 4 de febrero de 2011

De aquellas nostalgias cíclicas.

En el orden natural de las cosas, la alegría de tus ojos aparece entre los momentos que no te pude dar y entre todas esas cosas que sobraron.

En el silencio de esos aconteceres y en esos lugares sin sentido, la búsqueda ya no tiene sentido y las limitaciones del espacio y las sonrisas, son incorregibles e incomprensibles. Y donde debías estar, hoy ya no estarás.

Nos encontramos entre idilios e inconciencias, o por lo menos creo encontrarte. Pero los ayeres ya no son, ya fueron.

Entre libros, frases y letras me pierdo en la memoria de tu lingüística y tu silencio. Nos encontramos para no encontrarte y te pierdo para no perderte.

Te busco a ratos hasta en los momentos más insignificantes, hasta en la lenta muerte de mi alma.

Y en los silencios que no estás.

sábado 1 de enero de 2011

Recuento Anual

Todos los años lo hago, hago un pequeño recuento de lo vivido.
Creo que este año en particular fue un año de poco vivir, de poco sentir y de poco querer.

Es de esos años letárgicos.

Diría que es uno de esos años que empezó increible con mi viaje a Ecuador. Pero que se murió en el camino.

Y en que reviví un poquito antes de terminar.

Enfrento este año que inicia con un ¿Y cuál es el problema?

Obvio el problema soy yo, pero una vez reconocido es más facil.


martes 16 de noviembre de 2010

Siento que ya he hecho todo

Muchas veces hablé sobre los sueños, sobre el movil intrínseco de un ser humano. Muchas otras veces he dicho como "un hombre sin sueños es un hombre muerto" recordando una frase de alguien que no recuerdo quien es.

Pensé que cumplir 30 años no me iba a afectar en lo más mínimo, estoy a unos 20 días de cumplirlos y francamente no me tiene muy alegre.

Pensé que a los 30 mi vida sería distinta, mis metas serían otras y mi proyección en el tiempo sería lo suficiente como para mantenerme en acción hasta los 100 años.

Sin embargo, hoy distingo que tal vez no es así.

Siento que he hecho todo y que ya no me queda nada que hacer en la vida. Es como si ya hubiera vivido todo lo importante que podría, y el resto, simplemente me da lata o flojera hacerlo.

Creo que tenían razón cuando una vez a mis 16 años me dijeron que era un hombre de 42 con un corazón de 5.

En proyección hoy tendría 56 años.

Ya me enamoré una vez, bueno tal vez 2, aunque yo creo que solo ha sido una vez, y sin embargo no me interesa enamorarme de nuevo. Ni siquiera conocer otras mujeres. Menos aún soñar con "la indicada". Creo que el amor es un capitulo cerrado para mi.

Y así he hecho tantas otras cosas que para todos son novedades, pero para mi algo ya vivido.

Así que, la inercia se ha apoderado de mi existir. Aburrido, lo sé, pero es como es.

miércoles 14 de julio de 2010

Caminante

Se levantó temprano y desayunó algo ligero puesto que su estomago no andaba muy bien estos días.

La mañana pasó rápido, entre el diario y revisión del correo, la empleada llegó ese dia cerca de las 1o de la mañana, e hizo todo lo que necesitaba ser hecho.

El ya está en sus 90 y tantos años, un poco sordo y de caminar inseguro. De hábitos bastante regulares, costumbres y gustos muy marcados. Con grandes manos de hombre que trabajó la tierra e hizo mucho con las manos, pelo canoso, un par de lentes que lo han acompañado varios años.

Pero aquel día iba a ser un poco distinto, almorzó temprano y despachó a la empleada temprano, le dijo que tenía que salir. Cuando ella salió, él salió detrás, eran cerca de las 2:30 de la tarde. Luego, tomó su boina y su bufanda, se arregló la chaqueta y partió.

Llegó, alrededor de las 3 de la tarde y se sentó en el patio de luz, una sala de 8 metros por 4, con un techo de cristal que hacía ver el cielo gris, entre las nubes invernales y lo sucio de los vidrios. De una gran altura, paredes pintadas de ese verde deslavado, un par de sillas y una que otra planta plástica.

Pacientemente esperó hasta las 16:30 hrs, que era la hora en que le permitirían verla. Entró y ahí estaba ella, postrada en su cama en la sección de la unidad de cuidados intensivos. La preocupación la invadió cuando lo vió llegar solo, recordó que ya un par de veces había sufrido un par de accidentes por andar caminando solo, en estas calles llenas de hoyos y deformaciones de las veredas.

Le tomó la mano y la miró sin decir nada, luego se sentó a su lado a mirarla y acompañarla en el poco rato que se le permitía tener visitas. Ella lo miraba con dulzura y preocupación, sus movimientos eran lentos y débiles, la operación a su edad le había dejado el cuerpo delicado. Su hablar era muy débil y suave, su mentón tiritaba al hablar, incluso al sonreir.

Y así pasó el tiempo, un par de horas solamente. Ella lo miraba con preocupación y dulzura y él, la miraba con preocupación, impotencia e intentaba esconder detrás de su parco rostro todo el dolor que sentía por verla así y el miedo de perderla.

Finalmente llegó su nieto, miró con dulzura a su abuela. La tristeza invadió sus ojos un poco al verla así, pero sonriendo la hizo sonreir. Ella tomó su mano buscando algo de calor y cariño, y entre sonrisas y tonteras pasaron un par de minutos. El escondió su pena detrás de un rostro inexpresivo, no quería preocupar a su abuela. Se despidieron con un beso al aire.

Definitivamente para Teo, su mujer era su vida. Ya lleva 5 días haciendo lo mismo y lo hará durante las semanas venideras. Tan solo sentarse a acompañarla un par de horas al día y verla un rato, para sentir que está viva y con eso el sentirse vivo.

domingo 11 de julio de 2010

Superheroe de pacotilla.

Parece una rara y bizarra nueva costumbre mia. Esto de ser tan hermético y no tan solo hermético, sino que generador de distancias.

Últimamente mi sentido se superheroe ha crecido asombrosamente. Y el preocuparme de los sentimientos del resto ha tomado más importancia que mi capacidad de pasarlo bien o de superar este asqueroso sentimiento de soledad.

La última moda en comportamiento que he desarrollado, es la de alejar a cualqueir mujer que tenga un interés más allá de lo meramente sexual en mi. Basta con que un coqueteo muestre indicios de algún grado de interés amoroso, para que mi sistema de disuación se active. Inicie la secuencia de alejamiento o de aclaración respectiva.

En este afán justiciero, intentando preocuparme por los sentimientos de ellas, dejo pasar tantas oportunidades de pasarlo bien, por ultimo de echarme una canita al aire. O evito cualquier cercanía. Es cierto, me siento solo, pero me es imposible pensar en usar a una mujer por un rato, o por varios ratos y despues alejarme o dejarla ir porque mi interés es meramente sexual, cuando el de ellas no lo es.

No sé si soy cobarde o facilista o simplemente aún hay un vestigio de ese Quijote que quiere salvar a la damisela en peligro. O peor aún hacerme cargo de los sentimientos ajenos me resulta en una complicación terrible.

Lo peor de todo esto, es que las que se acercan, son buenas chicas y por algún indescriptible e incomprensible motivo, tengo la certeza de que no son las adecuadas. No tengo un prototipo de mujer con el cual estandarizar este análisis, pero si hay un "que se yo" que me hace dar cuenta de eso.

Y así, mi lista vuelve a estar en blanco, solo sin querer estar solo, ansioso de una pizca de cariño.

Negándome a recibirlo

domingo 20 de junio de 2010

Hoy bailé.

Hace tiempo que no lo hacía. Creo que le hizo bien a mi mente. Me reí harto. Comprobé que sin lentes soy mucho más desordenado y entretenido.

Creo que debería hacer esto de bailar más seguido.

Volví a ser un poquito más yo.

jueves 17 de junio de 2010

Para variar.

Hoy es una de aquellas noches nostálgicas que hace rato no llegaban. Casi un cliché de película, casi media noche, llueve, escucho el soundtrack de la lista de Schindler (una de las piezas más tristes que he escuchado junto con el adagio para cuerda de Samuel Barber).

De fondo a todo esto, se pasean y se sientan a mi lado los fantasmas de ayer. Las sombras de aquellas no aparecen mucho, más que para enfatizar lo obvio. Estoy solo.

A ratos la piel me pesa, y busca otra piel. Los abrazos se agradecen en demasía. La piel definitivamente es algo que se necesita.

Y así son los días de soltería... o por lo menos los días de soledad.


miércoles 9 de junio de 2010

Ojalá

Ojalá no te hubieras ido...

Y ojalá yo me atreviera...