viernes 25 de diciembre de 2009

En reparación

Debo admitir que tengo una pésima manía, que ha empezado a ser más constante ahora último. Es ese involuntario y muy descriteriado hábito de echar a perder las cosas antes de que pasen.

Creo que quedé roto o estropeado después de la ultima vez que me atreví a sentir cosas o que me atreví a que alguien sintiera cosas por mí.

Sin embargo, ahora que conozco mujeres nuevas, y en que algunas de ellas me atraen y están llenas de encanto y me hacen sonreír, las espanto.

En mi afán superheroico, creerme el protector de la humanidad y tratar de evitarle el dolor a alguien más, me hago cargo yo de los sentimientos que no son míos.

Otra vez olvidé como disfrutar la vida. Lo peor es que pareciera que con el pasar del tiempo estas costumbres se convierten en temas tabú y de a poco he estado evitándolos.

Es cierto, ¿Cómo voy a disfrutar la vida si me preocupo más de los sentimientos ajenos, que de los mios?

Así claramente no voy a funcionar bien. Es irónico y hasta patético, ahora que siento que puedo ser más atractivo, que me siento mejor conmigo mismo, y que en efecto ya no caigo en la típica catalogación de "amigui", saboteo cualquier intento de acercamiento que pueda tener una mujer.

Es como si construyera un pozo alrededor de mi castillo, se pueden acercar, pero solo hasta el pozo, si entran al pozo no entrarán al castillo y peor aún, no me hago responsable de que les pueda pasar en el pozo. Por eso, mejor pongo un cerco antes del pozo, para que nadie se meta al pozo.

Y así construyo y construyo hacia afuera, ¿Pero y hacia adentro?

A veces miro por sobre los muros a ver quien está en el cerco, sonrío y ofrezco bajar el puente. Pero dejo el puente a medio camino. Y después, termina todo yéndose al carajo.

Lo siento.

domingo 6 de diciembre de 2009

Otro año más

Hoy medito después de mi cumpleaños numero 29, si, ya se me acabaron los "veintes". Como es tradición me encuentro pensando, haciendo un recuento de mi vida, de las victorias y las derrotas, de lo bueno y lo malo, etc.

Pero caí en un tema que vale la pena ser analizado. El amor.

Estuve pensando en las relaciones que he tenido y en como me han formado como hombre, que he aprendido y que he ganado en cada una de ellas.

Creo que de todo lo que he aprendido, lo más importante es la nueva capacidad de enamorarme todos los días un poco. He comprendido que el amor es ahora una cosa fugaz y repentina, a veces duradera y eterna, a veces corta e intensa.

En este ir y venir del amor, en que he amado de maneras tan distintas y tan intensas, me encuentro con lecciones que me llenaron de una u otra manera. Algún amor que me enseño de la pasión espiritual, otro que me enseño de la pasión corporal. Uno que me enseño a amar con el alma y con la piel.

Y es verdad, enamorarse cada día un poco es distinto. Pero no enamorarse solo de una mujer (en mi caso) ni enamorarse de todas (tampoco se trata de ser un picaflor), pero si enamorarse de distintas cosas de la vida. Enamorarse un poco de las cosas bellas. Ver la vida con la mirada al cielo.

Soy un convencido de que así es como hay que vivir la vida, con la intensidad de un niño.

miércoles 28 de octubre de 2009

Amanecí escritor II

Hoy navego entre tus verdes praderas, en los círculos perfectos, entre tus ojos y tus sueños. Encuentro locura de la hermosa, de la soñadora, de la triste. Entre tus dedos me encuentro con tus nostalgias y tus deseos. Y entre la incoherencia de tus palabras distingo atisbos de hermosura.

Entre tus nostalgias me paseo sin sentido, y encuentro el origen de tu belleza. Recorriendo el abrigo de tus lienzos me encuentro con lo insensato y lo incomprensible, dentro de tu manía, sencillez, brillas en esplendor.

Y dedico mis estrellas a contemplarte y a imaginar tus amaneceres entre pálidos ropajes. En ocasiones mis noches se juntan con tus mañanas, y mis sueños con tus realidades.

A veces en mis noches de nostalgia te recuerdo, aunque no te conozco, y en mañanas como esta te sonrío, aunque no me ves.

Te robo un instante para pasearme con las nubes y los horizontes, y llevarte de la cintura entre las olas.


Te miro y te sueño, a pesar de la noche y sus caprichos. Te busco, desde las alturas de los vientos y desde la melancolía de mañana.

A ratos siento que me falta un algo, en la oscuridad de mis insomnios y en la certeza de mis ojos. Entre los rubores y las ideas de un inconsecuente me despego de la risa para olvidarte cabizbajo.

Aunque a veces sé que no existes.


Entre sinsabores y amarguras, seriedades y locuras, me quedo con tu perenne sonrisa y tu melancólica voz. Entre abrazos y caricias me despido de tu calidez.

Y en fugaces atardeceres me despido de ti con la brisa y la luna.


lunes 12 de octubre de 2009

Hoy amanecí escritor

De la nostalgia se ha dicho poco en este ultimo tiempo. De las veces que te he extrañado y de las veces que te he soñado.

Hace ya muchos días que creí haber superado la emoción que me producía la tibieza de tu cuerpo.

Y hoy la recuerdo inconscientemente.

Pongo en concientes palabras lo que sin querer recuerdo. Si, mi nostalgia se hace presente de nuevo.

Es de esas nostalgias con una pizca de melancolía, otra de emoción, pero mas que nada silencio.

Es cierto, muy poco se ha dicho de la nostalgia. Escasamente se ha referido al silencio o a las noches.

Sin sentido.

Es difícil no recordar la arena, ni los tiempos. Ni las olas, ni tus fotos.

Poco se ha dicho de la melancolía. Poco se ha dicho de cuanto te extraño. Casi nada se ha entendido de los amaneceres.

Pero los días son así, y las noches también.

¿Recuerdas tus músicas?

Yo no tanto. O por lo menos trato.

Es que a veces te olvido y otras no.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Hombre de transición.

Sé que suena a eslogan de política el título de este texto, pero el contenido difiere mucho de eso.

Hoy definiré lo que es un hombre de transición, referido específicamente a relaciones amorosas.

Es cierto que el luto amoroso, se vive comúnmente de manera muy distinta entre hombres y mujeres. Entre hombres es más común dedicarse al alcohol y las mujeres de manera desenfrenada hasta que la pena parece haberse ido, luego viene un periodo de relaciones casuales sin sentido hasta que finalmente el hombre está reparado y decide que tiene ganas de relacionarse de nuevo a otro nivel con una mujer.

En mi caso particular, mi ultimo luto lo viví escribiendo un libro, que si mis planes no fallan, verá la luz pronto.

En el caso de la mujer, y según mis observaciones, el luto se vive de manera distinta. Una mujer que ha quedado soltera, se convierte inmediatamente en algo apetecido por los hombres que la rodean o conocen. Es así como aparecen los eternos amigos que se declaran. En mis observaciones, la mujer se repara de manera distinta a como se repara un hombre. En primer lugar aparecen los "amiguis", hombres que presentan su interés, pero que solo alcanzan para ser aquel eterno confidente y apoyo moral para la mujer en duelo.

Después, aparecen los hombres de transición, y finalmente el nuevo enamoramiento.

Definamos hombre de transición. Este personaje, es aquel que de la misma manera que el "amigui" declara abiertamente su interés, al que la mujer responde de manera positiva. Para la recuperación femenina, este hombre sirve para subir el ego, recuperar la autoestima, y muchas otras funciones que van de apoyo a su recuperación espiritual. Generalmente estos son hombres buenos, a los que les da rabia los tarados por los que ellas sufren.

El tema de fondo, es que tanto el amigui como el "hombre de transición" solo tienen un tiempo de duración definido, y su función termina en cuanto la mujer se siente completa de nuevo y lista para amar nuevamente. Son en definitiva hombres desechables.

Yo hoy me declaro abiertamente un hombre de transición, y de la misma manera, un "amigo de transición".

Porque es la realidad, en cuanto una mujer se siente muy sola, se aferra desesperada a aquel amigo hombre, que no es gay, el cual también sirve para recuperar el autoestima, y todo eso, para luego desecharlo cuando se encuentra en una relación.

Me voy a redefinir, soy un hombre desechable de transición.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Nuevas costumbres

Hace tiempo que venía pensando en el tema del afiato familiar. Recuerdo hace varios años, haber hecho un reclamo en mi casa por el poco tiempo que compartíamos como familia. Es cierto todos tenemos gustos muy variados, desde la música hasta hábitos nocturnos. Es así como con el tiempo empezamos a generar espacios entre nosotros más extensos, hasta un punto en que inclusive casi ni nos veíamos las caras.

Es complejo el tema, porque entre mi cesantía, la cesantía de mi hermano y la cantidad de tiempo libre existente, es fácil caer en cuenta de estos detalles que aquellos componentes de mi familia no percatan.

Pero ultimamente, ha surgido un nexo familiar bastante entretenido.

Hemos instaurado un sistema de turnos, para cocinar los domingos. Así cada uno, exceptuando mi madre, ocupa un domingo para preparar un plato especial o poco tradicional, cuya parte central, es hacer las respectivas averiguaciones, compras y creación de dichoso plato.

Por ejemplo, el ultimo domingo le tocó a mi hermano menor y decidió hacer un ceviche de camarones. Que tuvo un efecto especial, remembranzas de nuestra vida en Guayaquil.

Entonces ahora nuestra vida familiar se ha resumido a los almuerzo sabatinos y la interminable sobremesa.

miércoles 5 de agosto de 2009

Empezando el último mes de Invierno

Creo que a veces me esfuerzo demasiado.

Creo que otras veces pienso mucho y hago poco.

Lamentablemente hay muchas cosas en las que pienso, pero en las que realmente no quiero hacer.

Y así divagan mis ideas en una mañana como hoy, entre falsas sonrisas y miradas perdidas buscando el horizonte. Entre el ácido dejo de una tartaleta de frambuesas, el cansancio de un mal dormir y el desgano de tener que pensar en el típico discurso desagradable de mi madre.

Es cierto, ya lo conozco casi de memoria y no debería afectarme. Pero vivo en su casa y tiende a aburrirme con sus insistentes y vacías palabras. Cosa que a mi hermano también le sucede.

De fondo suena el adagio para cuerdas de Samuel Barber, mezclado con la aspiradora.

Tuve mejores noches, luego de haber terminado el trabajo con los planos que estaba haciendo, una sensación de "logro" me tenía más tranquilo, cosa que me duró 2 días con suerte.

Hoy por hoy, mis noches son aún más aburridas. Ya que inclusive el dichoso messenger me tiene aburrido. Creo que la monotonía finalmente está haciendo mella en mi conciente.

Fuera de eso, las "amistades" solo aparecen en momentos de crisis a usarme como superheroe u oráculo.

Si, hoy es uno de esos días. Que extrañamente empezó con el anoche.

Y para rematar, se me olvidó como escribir...

sábado 25 de julio de 2009

De vuelta a los ratos de soledad

Hace ya tiempo que no me paraba a filosofar un poco, a pensar y observar como lo he hecho constantemente. Debe ser porque me paré a sentir.

Y en eso me dediqué a disfrutar mi entorno, a conocer y mirar de distinta manera a las personas que ahora conforman mi cotidiano.

Y lo que más rescato, es el deseo presente en todas esas personas que he encontrado hermosas en este ultimo tiempo. Las ganas de hacer cosas, las ganas de existir, a pesar de a veces y a ratos estar totalmente perdidos en lo que realmente se quiere.

Pero es parte de esa belleza. Creo que lo que más me ha encantado en este tiempo, es esa capacidad de emoción con las cosas simples, la fascinación y el goce con lo que realmente se hace. El brillo en los ojos cuando se habla de lo que realmente apasiona. La capacidad de generar ternura.

Del mismo modo, he aprendido cosas que no son propias con mi oficio, cosas que profesionalmente no me sumarán nada en particular. Pero que sin embargo son de una hermosura enorme.

Hay pocas cosas en la vida que se disfrutan para siempre, porque los entornos cambian, la vida se transforma y los sueños y deseos se transmutan. Pero sin duda alguna, el mayor goce de la vida serán los recuerdos.

Creo sin duda que la intensidad de lo vivido y con quien se vivió, definen lo bueno que ha sido o no nuestra vida. No porque queramos ser importantes, sino porque fuimos. Por lo que pudimos o no dejarle a un otro. En definitiva, la vida es una colección de marcas que nos dejan los otros.

Marcas, que son los recuerdos que nos llevamos con cada cambio de vida.

Sí, me acabo de percatar que ando medio nostálgico.

miércoles 15 de julio de 2009

Nueva Faceta

El payaso ya no solo es analítico, sino que pasa a mostrar una más de sus facetas. En otro espacio, en otro mundo. El payaso ahora es también erótico.

domingo 14 de junio de 2009

Saliendo

Hoy me declaro abiertamente un inconsecuente. Pero que rico es sentir que las ganas, la pasión, los sueños, los deseos y la vida me vuelven al cuerpo y al alma.