Debo admitir que tengo una pésima manía, que ha empezado a ser más constante ahora último. Es ese involuntario y muy descriteriado hábito de echar a perder las cosas antes de que pasen.
Creo que quedé roto o estropeado después de la ultima vez que me atreví a sentir cosas o que me atreví a que alguien sintiera cosas por mí.
Sin embargo, ahora que conozco mujeres nuevas, y en que algunas de ellas me atraen y están llenas de encanto y me hacen sonreír, las espanto.
En mi afán superheroico, creerme el protector de la humanidad y tratar de evitarle el dolor a alguien más, me hago cargo yo de los sentimientos que no son míos.
Otra vez olvidé como disfrutar la vida. Lo peor es que pareciera que con el pasar del tiempo estas costumbres se convierten en temas tabú y de a poco he estado evitándolos.
Es cierto, ¿Cómo voy a disfrutar la vida si me preocupo más de los sentimientos ajenos, que de los mios?
Así claramente no voy a funcionar bien. Es irónico y hasta patético, ahora que siento que puedo ser más atractivo, que me siento mejor conmigo mismo, y que en efecto ya no caigo en la típica catalogación de "amigui", saboteo cualquier intento de acercamiento que pueda tener una mujer.
Es como si construyera un pozo alrededor de mi castillo, se pueden acercar, pero solo hasta el pozo, si entran al pozo no entrarán al castillo y peor aún, no me hago responsable de que les pueda pasar en el pozo. Por eso, mejor pongo un cerco antes del pozo, para que nadie se meta al pozo.
Y así construyo y construyo hacia afuera, ¿Pero y hacia adentro?
A veces miro por sobre los muros a ver quien está en el cerco, sonrío y ofrezco bajar el puente. Pero dejo el puente a medio camino. Y después, termina todo yéndose al carajo.
Lo siento.
Creo que quedé roto o estropeado después de la ultima vez que me atreví a sentir cosas o que me atreví a que alguien sintiera cosas por mí.
Sin embargo, ahora que conozco mujeres nuevas, y en que algunas de ellas me atraen y están llenas de encanto y me hacen sonreír, las espanto.
En mi afán superheroico, creerme el protector de la humanidad y tratar de evitarle el dolor a alguien más, me hago cargo yo de los sentimientos que no son míos.
Otra vez olvidé como disfrutar la vida. Lo peor es que pareciera que con el pasar del tiempo estas costumbres se convierten en temas tabú y de a poco he estado evitándolos.
Es cierto, ¿Cómo voy a disfrutar la vida si me preocupo más de los sentimientos ajenos, que de los mios?
Así claramente no voy a funcionar bien. Es irónico y hasta patético, ahora que siento que puedo ser más atractivo, que me siento mejor conmigo mismo, y que en efecto ya no caigo en la típica catalogación de "amigui", saboteo cualquier intento de acercamiento que pueda tener una mujer.
Es como si construyera un pozo alrededor de mi castillo, se pueden acercar, pero solo hasta el pozo, si entran al pozo no entrarán al castillo y peor aún, no me hago responsable de que les pueda pasar en el pozo. Por eso, mejor pongo un cerco antes del pozo, para que nadie se meta al pozo.
Y así construyo y construyo hacia afuera, ¿Pero y hacia adentro?
A veces miro por sobre los muros a ver quien está en el cerco, sonrío y ofrezco bajar el puente. Pero dejo el puente a medio camino. Y después, termina todo yéndose al carajo.
Lo siento.
