sábado 29 de mayo de 2010

El itinerante

El itinerante ir y venir de las emociones que a ratos nos embargan, que se contrarrestan muchas veces con las dudas y los existencialismos, son sin duda las cosas más intranquilizantes que tenemos.

En esos existencialismos, hay siempre un dejo a duda, un "que se yo" que nos invita a repensar lo que en realidad no debería ser pensado. Está claro que a veces pensamos más de lo que hacemos y al final, no hacemos nada.

Me gustaría creer que meditar y pensar sobre las cosas lleva a algo. Pero por lo visto el unico camino que se toma es el de la fantasía y la idealización que en definitiva solo acompaña la no-acción, o des-acción.

No actuar es malo, pero es aún peor pensar sobre ese no-actuar. Y estar meditabundo por la eternidad suponiendo y deliberando con tu conciencia sobre si lo no echo tendrá alguna repercusión.

Deshacer, es imposible, y es peor aún cuando se convierte en una idea.

Definitivamente debería dejar de pensar, hacer o no hacer, pero si, dejar de pensar.

¿Alguien me puede explicar que estoy haciendo mal?